lunes, 7 de septiembre de 2009

La famosa flecha

Estuve leyendo las cosas anteriores que escribí y me llamó la atención que había escrito acerca del amor y de la "situación" amorosa que estaba viviendo en ese momento. En realidad esta situación, en lo objetivo, no ha cambiado demasiado: aún sigo soltero. Lo diferente es que ya no me siento tan necesitado de estar con una persona a mi lado, ya que me he dado cuenta que siempre cuento con gente a quien contarle mis cosas.

Sin embargo hay cosas que no te pueden dar los amigos, como el contacto físico. Debo decir que realmente no estoy muy acostumbrado a ser de piel, ya que siempre he estado rodeado más de hombres y de mujeres -y como sabrán, no me daría mucha gracia andar abrazándome con gente de mi mismo sexo-. Esto de estudiar durante 8 años en un colegio unisex no es muy auspiciosa para generar buenas relaciones interpersonales en la vida posterior con las personas del sexo opuesto, y especialmente cuando uno es retraído y tímido -no digo introvertido porque no me considero serlo-.

Por otro lado, debo comunicar que soy un libriano de lomo y tomo, y como tal, tengo la característica de ser muy enamoradizo y ser amante de la perfección, tanto física como psicológica. Trato de serlo en este último punto, aunque muchas veces no pueda hacerlo y por lo tanto me frustro al tratar de hacerlo en vano. Volviendo a lo inicial, siempre me fijo mucho en las mujeres que son atractivas -subjetivamente para mí, claro- y debo decir que muchas veces me he entusiasmado con féminas que tienen estas características. El problema es cuando pienso en que me estoy entusiasmando más de lo debido y en vez de dárselo a conocer a la persona adecuada me estanco, volviendo a ser el que siempre he sido: un aventurero que no cruza el río porque lo encuentra muy torrentoso. Por mientras que sigo analizando el hecho, pasa el -famoso- tiempo y las oportunidades se desvanecen, y me frustro nuevamente al ver que otro cruza el río en un dos por tres.

Sólo sé que d
ebo de aprender a tirar la famosa flecha tal cual talentoso arquero que sabe lanzarla en el momento preciso y al centro de la diana. Quizás no aprenda nunca, o puede ser que alguna vez le acierte al centro; lo único que tengo claro es que el acierto vendrá de muchos intentos fallidos. Espero que ese acierto no demore mucho tiempo.-

No hay comentarios.: