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Estuve leyendo las cosas anteriores que escribí y me llamó la atención que había escrito acerca del amor y de la "situación" amorosa que estaba viviendo en ese momento. En realidad esta situación, en lo objetivo, no ha cambiado demasiado: aún sigo soltero. Lo diferente es que ya no me siento tan necesitado de estar con una persona a mi lado, ya que me he dado cuenta que siempre cuento con gente a quien contarle mis cosas.
Sin embargo hay cosas que no te pueden dar los amigos, como el contacto físico. Debo decir que realmente no estoy muy acostumbrado a ser de piel, ya que siempre he estado rodeado más de hombres y de mujeres -y como sabrán, no me daría mucha gracia andar abrazándome con gente de mi mismo sexo-. Esto de estudiar durante 8 años en un colegio unisex no es muy auspiciosa para generar buenas relaciones interpersonales en la vida posterior con las personas del sexo opuesto, y especialmente cuando uno es retraído y tímido -no digo introvertido porque no me considero serlo-.
Por otro lado, debo comunicar que soy un libriano de lomo y tomo, y como tal, tengo la característica de ser muy enamoradizo y ser amante de la perfección, tanto física como psicológica. Trato de serlo en este último punto, aunque muchas veces no pueda hacerlo y por lo tanto me frustro al tratar de hacerlo en vano. Volviendo a lo inicial, siempre me fijo mucho en las mujeres que son atractivas -subjetivamente para mí, claro- y debo decir que muchas veces me he entusiasmado con féminas que tienen estas características. El problema es cuando pienso en que me estoy entusiasmando más de lo debido y en vez de dárselo a conocer a la persona adecuada me estanco, volviendo a ser el que siempre he sido: un aventurero que no cruza el río porque lo encuentra muy torrentoso. Por mientras que sigo
analizando el hecho, pasa el -famoso- tiempo y las oportunidades se desvanecen, y me frustro nuevamente al ver que otro cruza el río en un dos por tres.
Sólo sé que debo de aprender a tirar la famosa flecha tal cual talentoso arquero que sabe lanzarla en el momento preciso y al centro de la diana. Quizás no aprenda nunca, o puede ser que alguna vez le acierte al centro; lo único que tengo claro es que el acierto vendrá de muchos intentos fallidos. Espero que ese acierto no demore mucho tiempo.-
Hace mucho tiempo que no escribía, quizás lo dejé de lado por el famoso tiempo.
Esto de estudiar como trabajar no es muy sano, casi todos mis compañeros lo dicen, especialmente cuando muchas veces no puedes hacer las cosas que te gustaría hacer si es que tienes un poco más de tiempo libre.
Sin embargo, creo que muchos de estos comentarios se desvanecerían en el momento en que uno pudiese aprender del tiempo y saber cómo usarlo. No sé como será el caso de la demás gente, pero siempre he pensado que la organización es la madre de la vida y que si dedicamos los tiempos correctos a hacer las cosas se podrían hacer maravillas. Quizás mucha gente no estará de acuerdo conmigo, pero sólo hay que ponerse a pensar cuánto tiempo malgastamos al día o a la semana viendo televisión o haciendo cosas en Internet que no son para nada provechosas o que no nos sirven para nuestro crecimiento físico, mental o psicológico.
Aún así, muchas vece
s no podemos hacer las cosas que queremos por la falta de horas en el día; especialmente en el invierno, donde uno se pone más flojo por la mayor cantidad de horas de oscuridad. El hombre está hecho para vivir con la luz y esto produce -hablando en términos coloquiales- flojera. Sólo les digo que este vicio hay que saber sustentarlo, hay momentos y momentos para tener ocio. Así mismo se debe saber que en muchas ocasiones no es posible tener una dosis diaria de ocio, por ejemplo cuando se está preparando un proyecto o bien cuando tenemos un certamen en 2 días más (como es mi caso actualmente). En todo caso, creo que esto no me quitará mucho del valioso tiempo, verdad?
Espero seguir escribiendo algunas líneas algo más seguido que cada 2 años, y a pesar que no tenga mucho tiempo libre.-